Bueno, pues
nada. Ya me tenéis aquí dándoos la vara de nuevo. ¡Seguro que no
me echabais de menos después del hachazo a “Crepúsculo”,
¿verdad?
Hoy toca
ponerse serio y hacerle la reseña al último libro del rey Esteban,
o lo que es lo mismo, Stephen King. Joyland.
El verano de 1973 el joven universitario Devin Jones
consigue trabajo en un pequeño parque de atracciones llamado
Joyland. Allí se encarga de las tareas de mantenimiento, se
disfraza de la mascota del parque o entretine a los niños. Y allí
descubre también la historia de un truculento crimen que tuvo lugar
en La Casa Embrujada y que nunca fue resuelto.
Pero no es el único fascinado por el parque y su
leyenda negra. Cerca de su pensión vive Mike, un chico enfermizo con
el que pronto traba una peculiar amistad. El chaval nunca ha visitado
Joyland y le encantaría hacerlo antes de morir. Es entonces
cuando Davin planea una visita privada para el final de la temporada.
El día trascurre entre montañas rusas e historias de terror sobre
lo que pudo haberle pasado a la chica asesinada. Sin embargo, las
visitas indeseadas y las preguntas indiscretas pueden provocar
reacciones imprevisibles. Sin saberlo, Devin se ha metido en un
peligroso juego del que tal vez no saldrá nunca.
El 24 de
agosto de 2012 Stephen King terminó de escribir este libro, que vio
la luz en las librerías españolas el pasado 6 de junio.
Como gran
fan que soy de King, ya llevaba días planeando con Isabel (todos mis
libros), ir a comprar el libro. Al final, se decidío unánimemente
quedar el sabado 8 e ir a por él.
Sabado. 8
de junio.
18:00 h.
aprox.
Mi
hermano Dani y yo esperábamos, resguardados del sol bajo las ramas
de un árbol, sin brillar
y expectantes, la llegada de Isa al punto
de encuentro.
Y
a los pocos minutos, llegó... Ella
tampoco brillaba como un gusiluz (malas
noticias para los pocos fans masculinos de Eduard Cullen. ¿A que sí,
chicos?). Pero estaba guapísima, radiante y con ganas de Joylad (a
pesar de arrastrar un resfriado de dos pares de Windows).
Pues
eso, que compramos una copia del libro para cada uno y nos fuimos a
tomar café. El tiempo pasó rápido y cuando nos dimos cuenta se
estaba haciendo de noche.
Todo
lo que os he contado hasta ahora, espero que sirva para ilustrar la
ilusión que teníamos de leer el libro de King.
Ahora
bien. Días después empecé su lectura y me resultó cuanto menos
amena. -Ya sabéis que King es un hombre que con cuatro pinceladas te
mete en la historia que te quiere contar-. La lectura de este libro
me pareció entretenida. Consigue que puedas hacer un tour por los
entresijos de un parque de atracciones bastante interesante. Pero,
como en el caso de el
perfume, a mi parecer,
la sinopsis te lleva un poquito a engaño. Sí, pero no os asustéis.
Es sólo un poquito. Os cuento por qué.
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| Portada Ed. americana | |
Tú
ves la portada de la edición española, toda tétrica y oscura, lees
la sinnopsis y recuerdas la portada americana. Pues eso, te lleva
inconscientemente al equívoco. Tu crees que vas a ver un fantasma.
Pues NO LO VES. Sólo lo intuyes.
Antes
he nombrado a Isabel, porque mientras leíamos el libro, (se puede
llamar lectura conjunta, sí), nos planteamos la hipótesis, que creo
que es con la que nos quedamos los dos, de que esto era un relato
corto y no un libro de 300 páginas. No en vano, la edición ya da
pistas. Porque es en tapa dura con sobre cubierta, pero en formato
bolsillo. El precio también ayuda a reforzar este pensamiento (11,
95 euros).
Lo
que creo, es que es un relato corto al que el rey Esteban ha
engordado en argumento y páginas, para así, darnos algo con lo que
entretenernos hasta octubre, que es cuando sale el LIBRO DE VERDAD,
llamado DR. Sleep:
El Resplandor 2.
No
pretendo desvirtuar el trabajo de King, pero como ya sabéis, es un
escritor que tiene cosas muy buenas y otras algo flojas.
Este
es un libro recomendable para quien quiera una lectura fácil,
rápida, amena y veraniega.
Digamos
que es... La canción del verano de King.
Le
doy un 6 sobre 10.